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Un grupo de sapitos se reunió para intentar el mayor desafío de sus vidas, alcanzar la cima más alta de la comarca.
Los hombres que convivían con ellos no cesaron de decirles que su objetivo era imposible, y siguieron insistiendo mientras tenía lugar la carrera.
Muchos sapitos fueron abandonando, agobiados y desanimados por los negativos comentarios de la gente agolpada a su alrededor, que seguía repitiéndoles que no lo podrían conseguir.
Sin embargo, un sapito seguía a su marcha, ajeno a tanta opinión negativa, y al fin, ante la sorpresa de todos, logró en solitario alcanzar la cima.
Todos querían saber como lo había conseguido y pudieron averiguar que el sapito era sordo, que fue el único que no escuchó los veredictos y los prejuicios que habían hecho renunciar a los demás.
No escuches a los que creen saberlo todo, sé sordo con quienes te dicen lo que no puedes hacer, confía en ti mismo, sé positivo, lucha por lo que deseas y no pares hasta conseguirlo. |
- Que pensar en ti primero no es ser egoísta.
- Que solo depende de ti.
- Que no tienes nada hasta que empiezas a compartirlo.
- Que tu situación actual es 100% producto de tus acciones.
- Que tu realidad es la manifestación de tus pensamientos.
- Que el miedo es una elección y nunca te lleva a ningún lado.
- Que la felicidad también es una elección.
- Que el presente es lo único que tenemos… y lo demás?
- Que es mejor ser feliz que tener la razón.
- Que lo único que puedes cambiar es tu punto de vista.
UN DESEO... SÉ FELIZ |
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La depresión en una verdadera fuente de sufrimiento, que nos roba la alegría y nos inyecta una maldita impotencia, pero lo peor es que, a diferencia de otras enfermedades,solo la ve quien la padece, lo que genera la incomprensión de los demás, haciéndola aun más grave.
Los pensamientos negativos desempeñan un papel muy importante en la depresión y en nuestro estado de ánimo y, a su vez, un estado de ánimo negativo genera pensamientos negativos, y así se retroalimentan unos a otros.
Lo mismo ocurre con las consecuencias físicas que provoca la depresión (tensión, dolores, agitación, fatiga, pérdida de apetito, aumento de peso, ciclos del sueño alterados…) que nos dejan “chafados” y así se nutren los pensamientos negativos.
Todo ello se debe a un patrón mental o modo de funcionamiento de la mente, que se activa de forma automática, por algo desagradable sobre lo que apenas nos dimos cuenta o que ya ni siquiera recordamos, y que debería tener como objetivo eliminar las sensaciones que nos provoca la brecha que existe entre como son las cosas realmente y como nos gustaría que fuesen, lo que está bien en periodos de normalidad, pero que se vuelve en nuestra contra en una fase depresiva.
Cuantas más veces hayamos estado sufriendo estados depresivos en el pasado, más frecuentes e intensos son los diálogos interiores que mantenemos con interminables preguntas, que nos conducen a una autocritica injustificada y a sentimientos de culpabilidad, en un automonólogo que no paramos de rumiar.
¿Y qué podemos hacer?
Poner en marcha la conciencia, muchas veces dormida, a través de la atención plena, poniendo toda nuestra atención en las cosas, tal y como son ahora y aquí, sin juzgar, sin analizar, dejando a un lado nuestros objetivos y deseos, dando la bienvenida al momento presente, tal y como es, al margen de cómo nos gustaría que fuese, desconectando el piloto automático con el que vivimos la mayor parte del tiempo y siendo conscientes de que nuestros pensamientos solo son acontecimientos mentales pasajeros que no tienen porque coincidir con la realidad.
También podemos cambiar el ritmo frenético que caracteriza nuestras vidas y prestar más atención a nuestras sensaciones conscientes, a las actividades que vamos haciendo a lo largo del día.
Cuando comemos, cuando lavamos los platos, cuando conducimos… caemos fácilmente en el hábito ya arraigado de soñar despiertos, de resolver problemas mentalmente, de rumiar cada pensamiento, y así es muy probable caer en lo patrones de los pensamientos negativos, de forma inconsciente.
Esto es lo que vamos a evitar, dándonos cuenta, detectando cuando vamos con el piloto automático y salir de él para adoptar una consciencia plena que solo nosotros controlamos. |
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El estrés de la crisis, controlarlo para salir fortalecido |
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Si con lo que está realmente lloviendo no fuera ya suficiente, la información y la forma en que nos la trasladan los medios de comunicación nos agobian más que nos informan, el inexplicable ejemplo de nuestros políticos de cualquier signo nos deprime más que nos anima, nos enfrentan más que nos unen, y también nuestra permisiva aceptación de sus actitudes no hace más que agravar una crisis que no tenía que haber sido tan importante.
Y en este entorno es donde debemos dar lo mejor de nosotros mismos, para que la tormenta nos afecte lo menos posible, tenemos que ser dueños de nuestro estado de ánimo, estar en calma interior y no permitir que el miedo nos paralice la vida y nuestro trabajo.
Y para ello, ahí van algunos consejos:
Controla el miedo, porque el miedo a todo o a nada nos paraliza y no nos deja ver las soluciones.
Piensa siempre en positivo, porque el pensamiento emocional mueve la energía, y atrae hechos, personas y prosperidad (o infortunios) a nuestra vida.
Controla tu estrés, que sea tu voluntad la que gobierne tu persona, no dejes el control de tu vida en manos de tus nervios.
Habla de tus sensaciones (fuera del horario de trabajo claro) con gente como tú, intercambia ideas de cómo controlar el estrés, la voluntad, la vida…
Déjate guiar por los que saben más, no por los que hablen más, ellos te ayudarán a ver donde los demás solo miran y no ven nada.
Ten una voluntad de hierro. Luchar no es siempre la respuesta, a veces hay que resistir y esperar el momento adecuado para ganar.
Sé consciente de las limitaciones que tú mismo te impones, de las mentiras que te cuentas y te crees, de tus creencias irracionales o equivocadas, de lo que te cuentan los demás de ti. Piensa, decide y actúa sabiamente y por ti mismo.
Si nos pasan cosas que no nos gustan hay que cambiar las cosas que hacemos, comprobar los patrones de fracaso que se repiten, y entonces tomar decisiones que nos lleven a los propósitos que queremos conseguir.
Las decisiones que tomamos hoy van configurando nuestro futuro. Estate pendiente de ellas, que no sean inconscientes, controla lo que piensas y decides.
No te alarmen y te paralicen los errores que cometas, porque son tu gran maestro. Cuando los cometas, acéptalos y piensa lo que puedes aprender de ellos.
No veas las cosas solo desde tu perspectiva. Fíjate también en la de los demás.
Cada uno tenemos nuestros roles, nuestras habilidades… Son los más capaces los que lideran los cambios. Si te sientes capaz, adelante, pero si no es así apoya abiertamente a los que luchan por los cambios en que tú crees.
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